Chocolate

La doble moral de la producción de chocolate

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El mundo se está llenando de golosos y no hay golosinas para todos. “El chocolate está destinado a ser el nuevo champagne”, contaba el responsable de commodities agrícolas de Ecobank, Edward George, en el canal de noticias CNBC. Según el analista, hay presiones internacionales en la oferta y demanda del cacao que condenan a las barritas y delicatessen como los bombones a ser un producto de lujo.

La incógnita recae en la reacción de los empresarios manufactureros y si serán capaces de mantener los estándares de precios actuales. El coste del cacao es sólo una décima parte de una barrita tradicional, pero el mismo George predice que encarecerá. El principal detonador son los mercados emergentes – India, China o Brasil -, que aumentarán un 10% la demanda internacional en los próximos años.

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Por otro lado, las amenazas climáticas pueden reducir la producción, ubicada mayoritariamente en África. Según Europa Press el satélite Jason-2 había localizado indicios de una formación de El Niño, que se podría desencadenar en 2014. Bill Patzer, científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, explicaba que «se ha formado un modelo de alturas y temperaturas en la superficie del mar que recuerda la forma como el Pacífico se veía durante la primavera de 1997”.

Una situación la del El Niño provocaría inundaciones torrenciales. Otra de las consecuencias de la «caravana de aire caliente» sería el aumento de las temperaturas en África, que acabaría en sequías en el territorio. Costa de Marfil, Ghana, Nigeria y Camerún comprenden el 70% de la oferta de cacao, serían las regiones productoras amenazadas por el fenómeno meteorológico.

La Organización Internacional del Cacao es más optimista y no observa tormentas en el horizonte. Lo explicaba en los informes de producción del mes de abril. La recolección fue mejor de lo esperada. Costa de Marfil, registró 1,27 millones de toneladas de grano de cacao, 117.000 toneladas más que en 2012.

Aunque la Organización avisa de un posible déficit, pero nada parecido al desastre de 2007. Aquel año la demanda de cacao echó de menos hasta 279.000 toneladas. Una situación de estrés donde se demostró como las grandes compañías chocolateras tenían las herramientas necesarias para mantener los beneficios. El precio de la barrita de chocolate se encareció. Pero las multinacionales no perdieron ni un céntimo. Eso, por supuesto, levantó sospechas.

La alianza de las empresas del chocolate

Hasta once compañías se habrían aliado el año 2007 en Alemania en un complot para fijar los precios del chocolate, según una sentencia del Bundeskartellamt, la agencia de la competencia alemana. Esta habría sido la mejor fórmula que encontraron los manufactureros para defenderse de la falta de materia prima. Entre ellos evitaron la competencia y, por otro lado, el encarecimiento del producto los trasladaban directamente al consumidor.

Nestlé anunció que recorrería la sentencia impuesta, mientras que Kraft, – ahora Mondelez – aceptó pagar una multa inicial de 21,7 millones d’euros. Entre los acusados de acordar los precios de venta recomendados también estaba Mars, Ritter, Shokoladen o Haribo. La multa total por colusión ascendió a un total de 60 millones de euros.

El resultado de esas maniobras, que evitaron una guerra de precios entre competidores en Europa, Canadá y, presuntamente, en Estados Unidos, representaron un encarecimiento de entre el 15 y el 20% del producto basado en el cacao. Mientras que los clientes tuvieron que rascarse el bolsillo y pagaron hasta 15 céntimos demás por la barrita de chocolate, las compañías usaban productos financieros para cubrir la oscilación del precio de la materia prima y sumaban beneficios.

Como en 2007,  en la actualidad los fabricantes que necesitan cacao ya lo tienen encargado y pagado. Y con una previsión de muchos meses de anticipo. Por eso sirven los derivados financieros y los instrumentos de cobertura; para protegerse de las sorpresas como las inclemencias meteorológicas. Si son fenómenos puntuales, las compañías tienen los mecanismos adecuados para defender sus pertinencias sin que sus costes se magnifiquen.

Hay una campaña alrededor del cacao y sirve para que el consumidor se dé cuenta de que hay más golosos en el mundo y no hay el espacio suficiente para todos. Debemos dar la bienvenida a la China, la India… También hay fenómenos que pueden desestabilizar su oferta, como puede ser el aumento de la renta mínima de los países productores. Pero estos no son los motivos fundamentales porque un bombón se transforme en una especialidad de lujo. Por eso el champagne siempre será champagne y el chocolate una porción del cacao.

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