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¿Qué es el arbitraje de adquisiciones corporativas?

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Un arbitraje en una adquisición corporativa es una apuesta por el cierre de un trato. El arbitrador busca un rendimiento muy pequeño, que corresponde a la diferencia entre el precio de una oferta de adquisición y el precio de mercado. La inversión se realiza porqué se considera que el diferencial progresivamente disminuirá y el trato se terminará cerrando.

Cogemos una cotizada como Nielsen. La famosa empresa de ratings de televisión recibió una oferta de adquisición, el pasado 29 de marzo de 2022. Un consorcio liderado por Evergreen acordó, con la misma empresa, comprarla por 16.000 millones de dólares, equivalente a 28 dólares por acción.

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El día posterior al anuncio, Nielsen subió hasta los 27,75 dólares. Pero a medida que pasaban las semanas, surgieron algunas dudas respecto esta absorción. Sobre todo porqué algunos inversores mayoritarios se opusieron a la adquisición. Todo ello hizo que la cotización bajase hasta 21 dólares por acción.

Para un arbitrador, esta evolución ofrecía una propuesta de inversión interesante. Con Nielsen había un potencial de registrar 7 dólares por título de beneficio, equivalente a un 33%, en un período inferior a un año. Apuestas de este tipo se realizan a favor del cierre del trato, a pesar de los obstáculos que surgen en el camino. 

Las características de una estrategia de arbitraje

En comparación con otros métodos de inversión, el arbitraje es menos popular. Hay algunas características que lo hacen distinto, a veces menos atractivo, pero también único:

Rendimientos. Los beneficios potenciales de un arbitraje son pequeños, si los comparamos con otros estilos, y los riesgos asumidos. Un arbitrador puede llegar a asumir un beneficio potencial de un 10%, en comparación con un caída de un 50%, en un período de tiempo muy corto. En cambio, un analista en valor, busca márgenes más elevados, durante meses o años.

Importa la operación, no la compañía. El foco del análisis del arbitrador es la operación de adquisición. También hay que tener en cuenta los fundamentales de las empresas en juego. Pero, la apuesta principal está en el cierre de la adquisición. Por esta razón, primero hay que comprender los tempos legales en profundidad.

Tiempo y seguimiento. El arbitrador debe moverse rápidamente, al ritmo de las novedades ligadas a la operación. Tiene que seguir el día a día, pues cualquier giro de guion puede afectar el pequeño rendimiento de la inversión.

Hay libros fantásticos que tratan el tema en profundidad, desde el punto técnico, como «Risk Arbitrage» de Guy Wyser-Pratte. Así como «Merger Masters. Tales of Arbitrage» de Kate Welling y Mario Gabelli, que se centra en los profesionales que trabajan este tipo de estrategias. 

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