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De adquisición a demanda judicial: Twitter vs. Elon Musk

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El viernes 8 de julio, Elon Musk aprovechó el cierre de los mercados para anunciar su renuncia a la compra de Twitter. Esto rompía el trato que había hecho para adquirir la red social por 44.000 millones de dólares. En la carta remitida a la compañía, el equipo legal de Musk destacaba dos factores cruciales para esta resolución: 

– La incapacidad de Twitter para proporcionarle datos veraces del número de usuarios. 

– Los cambios en el organigrama de la empresa, así como la decisión de echar a parte del equipo de incorporación de talento, durante el proceso de compra.

Además, también se abría el melón del Material Adverse Effect (MAE). Se trata de un principio legal, que defiende al comprador en el supuesto que existan efectos adversos que modifiquen el valor del negocio. Si la información proporcionada por Twitter no fuera la cierta, el importe ofertado por Musk sería superior y tendría la base legal para romper el trato.

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La demanda judicial de Twitter contra Musk

Fruto de la renuncia a la adquisición, en primer lugar Twitter tendría derecho a una compensación de 1.000 millones de dólares. Esto se contempló en una cláusula del documento de adquisición. No obstante, si los argumentos legales de Musk para renunciar fueran válidos, la empresa no tendría derecho nada. 

Pero en Twitter ya han sacado las garras y quieren que se les compense por el tiempo perdido en esta operación corporativa. Por esto, la plataforma demandó a Musk. No solo por romper el trato, sino para hacer todo lo posible durante meses para no que progresase. Además de hacer difusión pública de lo que estaba sucediendo, aunque esta información era privada y confidencial. 

El comportamiento de Elon Musk no solo tuvo consecuencias legales, sino que también tuvo repercusiones entre la comunidad inversora. Dado que estuvo constantemente publicando tweets, estos habrían tenido influencia en la evolución de la acción. Por esto, la comisión reguladora, la SEC, ya ha abierto también una investigación en este sentido.

Todo este circo se ha sucedido coincidiendo con caídas en las bolsas. Musk hizo una oferta de adquisición por una plataforma social que ahora valdría mucho menos. Mientras que por otro lado, su principal garantía financiera eran los títulos de Tesla. En el momento del anuncio cotizaban a 1.000 dólares. Pero, progresivamente, han bajado a 700 dólares. Deteriorando el patrimonio de su máximo propietario.

Por estos motivos, no sería descabellado pensar que Elon Musk sintiera que hizo el primo cuando lanzó la oferta. Y que cualquier excusa, con una mínima base legal, sería suficiente para retirarla y pagar el mínimo posible. Antes de quedarse con un negocio con pérdidas y que le valiera un ojo de la cara. 

El punto de vista del inversor

Tras el planteamiento legal de esta semana, muchos inversores han comentado que Twitter vuelve a ser una inversión interesante. Porqué no sería descabellado un escenario dónde el juez forzara a Musk a comprar la compañía. En cambio, él se escuda como comprador engañado, y intentará por todos los medios cerrar la operación gratuitamente. 

Como inversores, podemos apostar a distintos resultados:

  • Que la compañía gane y Musk esté obligado a comprar Twitter, por 44.000 millones de dólares.
  • Musk y Twitter lleguen a un acuerdo para cerrar el trato, pero con un nuevo precio de adquisición. 
  • Twitter consiga sólo la indemnización de 1.000 millones de dólares.
  • Elon Musk gane y se cierre el trato como si no hubiera sucedido nada.

 

En mi opinión, creo que el resultado más plausible es un gris entremedio. Como un acuerdo pactado. En cualquiera de estas situaciones, el mercado seguirá más pendiente de la operación corporativa, que de sus resultados financieros. 

Aunque, se avecina la publicación del cierre del segundo trimestre, en un entorno económico complicado. Y no estaría de más analizar su evolución, para valorar el conjunto del negocio y considerar si el precio ofertado inicialmente por Musk era desorbitado.  

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